¿Por qué las celebraciones pueden ser un factor de riesgo?
- Ambientes donde el consumo está normalizado.
- Reencuentros con personas relacionadas con etapas de consumo.
- Presión para beber o consumir “solo un poco”.
- Estrés por situaciones familiares.
- Emociones intensas, tanto positivas como negativas.
- Exceso de confianza cuando la persona lleva tiempo abstinente.
Una recaída rara vez se produce por un único motivo. Lo habitual es que aparezca por la suma de circunstancias que hacen bajar la guardia.
Planificar también forma parte de la recuperación
Anticiparse reduce considerablemente el riesgo. Antes de acudir a una celebración conviene hacerse algunas preguntas.
- ¿Me encuentro preparado para asistir?
- ¿Habrá personas con las que consumir era habitual?
- ¿Qué haré si alguien me ofrece alcohol u otra sustancia?
- ¿Tengo una forma de marcharme si empiezo a sentirme incómodo?
Aprender a decir “no” sin sentir culpa
No es necesario dar explicaciones largas para proteger la propia recuperación.
- Prefiero no beber.
- Estoy mucho mejor así.
- Gracias, pero no me apetece.
- Hoy conduzco.
Escucha cómo te sientes
Si aparecen pensamientos como “por una vez no pasa nada”, “ya controlo” o “solo será una copa”, conviene detenerse y comentarlo con el terapeuta o con personas de confianza antes de tomar decisiones.
Rodéate de personas que apoyen tu recuperación
Contar con personas que respetan la decisión de no consumir puede marcar una gran diferencia. Si una celebración gira casi exclusivamente alrededor del consumo, quizá sea más saludable no asistir o permanecer solo el tiempo necesario.
No tengas miedo de marcharte
Saber retirarse cuando una situación deja de ser segura es una muestra de autocuidado, no un fracaso.
Después de la celebración, dedica un momento a valorar la experiencia
- ¿Cómo me he sentido?
- ¿Qué situaciones me han resultado más difíciles?
- ¿Qué estrategias me han ayudado?
- ¿Qué podría hacer diferente la próxima vez?
La importancia del acompañamiento durante la recuperación
Mantener la abstinencia implica aprender nuevas formas de relacionarse, gestionar las emociones y disfrutar del tiempo libre sin recurrir a sustancias. Cada celebración vivida desde la abstinencia fortalece la confianza y demuestra que una vida plena es posible.